Llevá a ebullición una olla grande con agua salada. Cociná la pasta hasta que esté muy al dente, unos 2 minutos menos del tiempo indicado en el paquete. Escurrí y devolvé la pasta a la olla. Reservá.
Precalentá el horno a 425°F (220°C) y colocá la rejilla en el centro. Engrasá una fuente para horno de 9 x 13 pulgadas con manteca; reservá.
Calentá el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Agregá la salchicha desmenuzada y cociná, rompiendo los trozos con una cuchara de madera, hasta que esté dorada, de 8 a 10 minutos.
Agregá la cebolla, el pimiento y el ajo, y salteá hasta que se ablanden, unos 5 minutos.
Incorporá los tomates triturados, el azúcar, las hojuelas de chile y la pimienta negra. Mezclá y llevá a hervor suave, sin tapa, durante 15 minutos.
Agregá la crema de leche, ¼ taza del queso parmesano y el cilantro. Revolvé hasta que todo esté bien combinado.
Probá y ajustá la sal si es necesario. Verté con cuidado la mezcla de la sartén en la olla con la pasta y mezclá suavemente.
Colocá la mitad de la mezcla en la fuente para horno.
Espolvoreá con la mitad de la mozzarella y la mitad del parmesano restante.
Agregá el resto de la mezcla de pasta y cubrí con el resto del queso mozzarella y parmesano.
Llevá la fuente al horno y horneá sin tapar durante 20 a 25 minutos, hasta que esté bien caliente, el queso se haya derretido y esté ligeramente dorado.
Dejá reposar 5 minutos antes de cortar y servir.