Ajusta la rejilla del horno a una posición inferior-media y precaliéntalo a 350°F (175°C). Engrasa y enharina un molde Bundt de 12 tazas.
En un bol grande, mezcla la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal.
En un bol mediano, combina la ralladura y el jugo de limón, la vainilla y el buttermilk.
En un bol pequeño, bate ligeramente los huevos y la yema.
En una batidora de pie con el accesorio de paleta, bate la manteca y el azúcar a velocidad media-alta hasta que la mezcla esté pálida y esponjosa, unos 3 minutos. Raspa los lados del bol.
Reduce la velocidad a media y añade la mitad de los huevos, batiendo por 15 segundos hasta integrar. Repite con el resto de los huevos. Raspa nuevamente los bordes del bol.
Baja la velocidad al mínimo. Añade un tercio de la mezcla de harina, luego la mitad de la mezcla de buttermilk. Mezcla tras cada adición solo hasta que se incorpore, unos 5 segundos.
Repite con la mitad restante de la harina y el resto del buttermilk. Finalmente, añade el último tercio de la harina y mezcla a velocidad media-baja hasta que la mezcla esté uniforme, unos 15 segundos.
Retira el bol de la batidora y con una espátula de silicona, mezcla suavemente para incorporar cualquier resto de harina.
Vierte la mezcla en el molde preparado y alisa la superficie. Hornea durante unos 50 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro, salga limpio.