Preparar la salsa: En una olla grande, calentá el aceite a fuego medio. Agregá la cebolla, sal y pimienta, y cociná hasta que esté suave y ligeramente dorada, unos 10 minutos.
Incorporá el ajo y las hojuelas de chile, y cociná por 30 segundos más hasta que estén fragantes.
Agregá el tomate triturado, el azúcar y el agua. Llevá a hervor suave, bajá el fuego a medio-bajo y cociná por 5 minutos. Reservá.
Preparar el relleno: En un bol mediano, mezclá el ricotta, la fontina o mozzarella, el queso duro rallado, los huevos, la albahaca o perejil, la fécula de maíz, el ajo, el orégano y la sal hasta que quede una mezcla suave.
Pasá el relleno a una manga pastelera o una bolsa plástica grande con una esquina cortada (de unos 1,5 cm).
Armar los conchiglioni (conchas): Precalentá el horno a 200°C (400°F).
Distribuí 1 taza de la salsa en el fondo de una fuente para horno de 33 x 23 cm (13x9").
Rellená cada conchiglione crudo con la mezcla de queso y colocalos en la fuente con la abertura hacia arriba.
Verté la salsa restante sobre los conchiglioni de forma uniforme.
Hornear: Cubrí la fuente con papel aluminio y colocala sobre una bandeja con bordes (para evitar derrames).
Horneá por 45 minutos, hasta que los conchiglioni estén tiernos y la salsa burbujee.
Retirá el papel, espolvoreá el queso rallado por encima y horneá sin tapar 15 minutos más, hasta que el queso se derrita y esté dorado.
Enfriar y servir: Dejá reposar de 15 a 20 minutos antes de servir. Decorá con albahaca fresca picada.