Precalentá el horno a 350°F (180°C) con la rejilla en el centro. Forrá un molde estándar para 12 cupcakes con pirotines de papel.
En un bol grande, batí la harina para tortas, el azúcar, el polvo de hornear y la sal hasta que estén bien mezclados.
En un bol mediano, mezclá el buttermilk, el aceite, la manteca derretida, el huevo, la yema y ambos tipos de vainilla hasta que quede suave.
Verté la mezcla líquida sobre los ingredientes secos y batí enérgicamente durante 30 segundos. Incorporá suavemente las grageas si las usás. La masa será líquida.
Distribuí la masa en las 12 cavidades, llenando cada una hasta aproximadamente ¾ de su capacidad. Horneá en la rejilla del centro de 18 a 22 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro, salga con migas húmedas. Dejálos enfriar 5 minutos en el molde y luego transferilos a una rejilla para que se enfríen por completo.
Para el Betun de Vainilla: En el bol de una batidora de pie con el accesorio de paleta, batí la manteca a velocidad baja hasta que esté suave. Añadí ambos tipos de vainilla y la sal, luego aumentá a velocidad media-alta y batí por 3 a 4 minutos, raspando los bordes según sea necesario. La manteca debe volverse más clara y de textura cremosa.
Agregá el azúcar impalpable y la leche en polvo y mezclá a baja velocidad hasta que esté completamente incorporado. Subí a velocidad media y batí durante 1 minuto. Raspá el bol y la paleta.
Añadí 2 cucharaditas de crema espesa y mezclá a baja velocidad hasta combinar. Luego aumentá a velocidad media-alta y batí de 5 a 6 minutos, raspando el bol después de 3 o 4 minutos.
El betun (buttercream) estará listo cuando esté pálido y casi blanco. Si está demasiado firme para untar, agregá el resto de la crema, ½ cucharadita a la vez. Decora los cupcakes y decorá con más grageas si lo deseás guardalos cubiertos a temperatura ambiente fresca o en la heladera hasta por 2 días.